Si estás preguntándote qué hacer para obtener un “demo” decoroso no importa qué hagas y además puede que no manejes grandes habilidades en las técnicas de de sonido, lo que leerás a continuación es una de las recetas más útiles que puedes tener a la mano.

Es tan práctica que se puede utilizar, inclusive, en muchas situaciones donde se cuente con recursos sobrados para producir -tiempo, equipo, personas, etcétera-.

Una situación común, pero no la única, donde se puede aplicar esta técnica es la siguiente.

Cuántas veces te enfrentas a la situación de tener algo bueno, ya madurado, y quisieras tener un registro de él para poder quizá mostrarlo a otros, o para analizar posteriormente tu ejecución o la de tu agrupación, o para ir haciendo el boceto de tu próximo proyecto discográfico.

Pero enfrentar el momento de la es algo que comienza a ponernos tensos, ansiosos, no sólo a uno mismo sino muchas veces al resto de los involucrados, y que se vive más como un proceso rígido, difícil y quizá hasta amargo.

Las ventajas de esta técnica

  • Es fácil de hacer.
  • No necesitas muchos canales ni muchos recursos; de hecho puedes grabar con un sólo micrófono.
  • No necesitas grandes conocimientos de sonido.
  • No se pierde la espontaneidad; al contrario, puede hacerse de un modo muy relajado.
  • Es algo así como sacar la foto del momento: “click y ya”.

Ingredientes

  • Mínimo un micrófono, del tipo que sea.
  • Una mezcladora y/o una interfaz que cuente con conexión para micrófono. Puedes utilizar la de la computadora pero te recomiendo algo más profesional, y no tiene porqué ser caro.
  • Un sistema de multipistas. Lo más lógico será utilizar un software de sonido. Si no cuentas con alguno puedes descargar Audacity y listo. Es gratuito y existen versiones para los sistemas operativos más populares.
  • Un par de audífonos.

Procedimiento

  • Coloca el micrófono de modo que capte un balance general del sonido que grabarás -toda la banda o tu guitarra y tu voz, etc.
  • Dale un vuelta al tema y échale un ojo al nivel de grabación. Haz los ajustes pertinentes. Pero si durante el registro la señal se llega a saturar no importa ¿?
  • Ojo, este es uno de los pasos más importantes: cuando estés listo, da la cuenta de uno o dos compases procurando no decir todos los golpes en el último compás. Por ejemplo, si se trata de un tema en 4/4 puedes decir 1,2,3,4,1,2,….los dos últimos cuartos no los dices, sólo los piensas -puedes indicarlos con la cabeza para que todos te vean.
  • La cuenta que hagas debe escucharse claramente. Esto es crucial.
  • Graba pero procura que el o los tempos se sientan consistentes a lo largo de la pieza.
  • Revisa tu grabación. Si te gusta la toma, estás listo para el siguiente proceso. Es buena idea hacer varias tomas, una seguida de otra para elegir la que más te agrade.
  • Ahora abre otro canal y comienza el añadido de cada uno de los mismos componentes que tiene la “toma de referencia”. Por ejemplo: si grabaste una canción donde tienes tres guitarras -dos hacen armonía y una hace adornos y solo-, voz y coros, comienza por grabar las guitarras de base escuchando por audífonos lo grabado. Después agregas los elementos incidentales -solos, adornos, etc.-, después seguiría la voz principal y al final los coros.
  • Aquí sí es importante cuidar el nivel de grabación. Nada debe saturarse porque sí se escucharía en el resultado final. La toma de referencia era sólo eso, aunque si queda limpia podrías aprovecharla como “relleno” en tu final. Por eso también te recomendé no “decir” los últimos golpes de la cuenta.

Ya quedó. Tienes una multitrack hecha con un mínimo de equipo y donde todos los instrumentos están separados.

Haz las ediciones o correcciones necesarias  y listo…a mezclar.

Si bien tiene sus limitaciones cuando se busca tener más capacidad de edición, esta técnica te permitirá obtener una muy satisfactoria y sin perder la espontaneidad de la interpretación. Además con un costo mínimo.

Recuerda: prueba, experimenta y aprópiatela.

Fuente original: ArteSonoro.com.mx