Ésta es una de esas preguntas recurrentes en muchos que visitan este blog, una de las más populares. Y siempre que me lo formulan de este modo termino con la misma conclusión: no es práctico plantear las cosas de ese modo.
También comprendo que todos preferiríamos hacer el gasto en aquel equipo que resuelva definitivamente nuestras necesidades.
Este artículo, por tanto, tiene la intención de aportar un enfoque práctico para resolver este dilema.

Tres aspectos básicos para elegir una interfaz

  • Las especificaciones técnicas. La calidad del producto, capacidad y funcionalidades.
  • Las necesidades personales específicas.
  • Las razones subjetivas.

Analicémoslo por partes.

Especificaciones técnicas

Definitivamente sí es importante tomarlas en cuenta.

Primero habrá que dividirlas en diferentes rubros: respuesta en sonido, las características de digitalización y otras, como el midi.

En cuanto al sonido podemos incluir: 

  • Respuesta de frecuencias.
  • Rango dinámico.
  • Distorsión armónica total.
  • EIN -en caso de contar con preamplificadores para micrófono-.
  • Phantom power.
  • Tipos de conexiones analógicas de entrada y de salida.
  • entre muchas otras.

En cuanto al aspecto digital:

  • Cuántas opciones de frecuencia de muestreo y profundidad en bits.
  • Si incluye conexiones digitales y de qué tipo.
  • Conexión para word clock.
  • Tipo de puerto de conexión -usb, firewire o pci-.
  • Compatibilidad con tu sistema operativo.
  • Compatibilidad con los softwares que utilizas.
  • Capacidad de cero o casi cero latencia.
  • Si incluye algún tipo de monitoreo directo.

Midi:

  • Si cuenta con conexión midi y de qué tipo.
  • Vía usb, DIN o ambas.
  • Cuantas entradas y salidas midi.

Necesidades personales específicas

  • Es crucial tener claro para qué utilizaremos la interfaz, y definitivamente no basta con decir “para grabar o hacer música”. Se necesitan tener datos más específicos.
  • Cuántos micrófonos piensas utilizar simultáneamente. Incluso, saber si realmente utilizas micrófonos en tu producción.
  • Cuántas señales de linea utilizarás simultáneamente tanto de entrada como de salida.
  • Si piensas usar tus equipos con conexiones balanceadas o no. También qué tipo de conexiones: plug, rca o xlr.
  • ¿Tocas guitarra eléctrica, bajo eléctrico o guitarra clásica -con pastilla o sin pastilla-.
  • También, idealmente deberías considerar no sólo las necesidades actuales sino las futuras. Qué tanto piensas expandir tus opciones en tu estudio personal.
  • Movilidad. ¿Piensas tener tu equipo conectado de manera fija o preferirías tener la capacidad de llevarlo a cualquier parte.
  • ¿Necesita que la interfaz sea enracable -ajustada a un rack-, o no importa si el tamaño no es estándar?
  • ¿Se distribuye en tu país y además tiene soporte técnico?
  • ¿Basta con monitorearte tú sólo o necesitas, al menos, una salida extra de audífonos?

Las razones subjetivas

Aunque no lo parezca es uno de los elementos de decisión más común.

  • Porque has adquirido otros equipos de esa marca y te dan confianza.
  • Porque, a pesar de opiniones en contra, te la recomendaron.
  • Porque te gusta la cantidad de “foquitos” que tiene.
  • Porque tu estudio se verá muy “pro”.
  • Porque tu artista favorito la usa.

Como verás, viéndolo de esa manera resulta imposible decir cuál es la mejor interfaz, o al menos, si equis es mejor que ye.
Es como los coches, las cámaras fotográficas, los teléfonos móviles, las computadoras, los antros, las películas, etc.

Procedimiento simple y práctico para saber qué interfaz de sonido te conviene

  • Comienza por resolver completamente el punto 2. Es lo máááás importante. Si no tienes claro eso comenzarás a fallar en la elección.
  • Sigue con el punto 1, pero ni te abrumes con las especificaciones, ya que es muy probable que las entiendas parcialmente o no entiendas ni jota. Mejor busca escuchar varias interfaces que te interesan con tus amigos o conocidos, en las tiendas, o hasta en YouTube. Y claro, también está la cantidad de artículos publicados en Arte Sonoro, pero partiendo idealmente de las conclusiones a las que hayas llegado al resolver el punto 2.
  • Si a estas alturas todavía tienes dudas, entonces aborda el punto 3. Pero de preferencia nunca empieces por ahí.

Al final de todo existe un cuarto factor aún más subjetivo e impredecible, y que casi todo mundo olvida.

Lo importante es qué harás con ella; qué tanto te involucrarás con tus equipos para hacer algo realmente notable.
Un tremendo artículo de: ArteSonoro.com.mx